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A principios del siglo XX vivía en Copenhague,
capital de Dinamarca, un modesto empleado llamado Einar Holbóll,
que prestaba sus servicios en la oficina central de correos. Se
encontraba profundamente impresionado por la existencia de numerosos
niños enfermos de tuberculosis que carecían de la
debida atención por falta de recursos de sus padres y por
la carencia de hospitales especiales.
Por la mesa de trabajo de Holbóll pasaba
diariamente gran cantidad de regalos y tarjetas de felicitación
con motivo de la navidad, y pensaba que si a estos artículos
se les aplicara un pequeño tributo, se obtendrían
considerables cantidades de dinero que podrían servir para
construir hospitales especialmente dedicados a la curación
de los niños víctimas de la temible peste blanca.
Seguramente que este modesto funcionario no imaginó
siquiera la importancia que iba a tener para el alivio de este azote
humano, la idea que estaba germinando en su mente, y es fácil
suponer que dentro de su modestia y disfrutando de un sueldo limitado,
no concebiría las enormes cantidades de dinero que iba a
representar lo que él proponía como una aportación
ínfima.
Entusiasmado con su proyecto y reconociendo que
él por si solo no podría llevarlo a la práctica,
entrevistó a la Reina Madre, quien acogió el proyecto
con calurosa simpatía. Con ello obtuvo la más decidida
colaboración de las autoridades y ese mismo año, en
Diciembre de 1904, para las fiestas de la Navidad se emitió
el primer timbre, cuya venta superó todos los cálculos
imaginados, siendo necesario aumentar la emisión hasta llegar
a los SEIS MILLONES de ejemplares, vendidos en veinte días.
El producto obtenido fue destinado a la construcción de 4
sanatorios para niños tuberculosos.
El ejemplo de Dinamarca fue seguido de inmediato
por Suecia y un año después por Noruega, Bélgica
Holanda y Suiza, países que han continuado sus emisiones
anuales del timbre hasta la fecha.
EINAR HOLBOLL fue condecorado en 1909 por el Rey
de Dinamarca y ascendido a Director de Correos en Charlottenlund,
también Suecia e Italia le concedieron honores y en 1924
tuvo el placer de asistir a la Convención de la American
Tuberculosis Association en Atlanta, Georgia, U.S.A., falleció
en el año de 1927 y le fue erigido un monumento en su honor.
En todos los años recorridos desde su creación,
el Timbre Antituberculoso se ha difundido en los cinco continentes,
sumando ya más de setenta y cinco países que lo han
emitido o lo emiten. El "Pequeño Mensajero de la
Generosidad", como ha sido denominada la creación
de Holbóll, cruza todos los ámbitos de la tierra,
merced a esa idea generosa, como expresión de un movimiento
de altruismo de todos los pueblos, que hermanados bajo el símbolo
de la doble Cruz, no escatiman esfuerzos para vencer la tuberculosis.
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